domingo, 16 de septiembre de 2012

ARTE Y MEDITACIÓN...

¿Está el arte de alguna manera relacionada con la meditación?
 
de Leonardo Skorodynski.
 
El arte puede ser dividido en dos partes. Noventa y nueve por ciento del arte es arte subjetivo. Sólo el uno por ciento es arte objetivo. El noventa y nueve por ciento del arte subjetivo no tiene relación alguna con la meditación. Sólo el uno por ciento es arte objetivo basado en la meditación.
 
El arte subjetivo significa que estás vertiendo tu subjetividad en la tela, tus sueños,tus imaginaciones, tus fantasías. Es una proyección de tu sicología. Lo mismo sucede con la poesía, la música, en todas las dimensiones de la creatividad pero no estás involucrado con la persona que va a ver tu pintura, no te involucras con lo que le va a pasar al ver tu pintura, eso no te concierne para nada. Tu arte es simplemente un especie de vomitar. Te ayudará, tal como te ayuda cuando vomitas. Te quita la náusea, te limpia, te hace sentir más sano. Pero no has considerado lo que va a suceder a la persona que va a ver tu vómito. Le darán náuseas. Puede comenzar a sentirse enfermo.
 
Mira a los cuadros de Picasso. Aquel es un gran pintor, pero es un artista subjetivo. Viendo sus cuadros, empezarás a sentirte enfermo, mareado, algo se desajusta en tu mente. No puedes seguir mirando los cuadros de Picasso por mucho tiempo. Te gustaría arrancar, porque la pintura no ha surgido de un ser silencioso. Ha surgido desde un caos. Es el producto de una pesadilla. Pero el noventa y nueve por ciento del arte pertenece a esa categoría.
 
El arte objetivo es justamente lo opuesto. El hombre no tiene nada que eliminar, él esta completamente vacío, absolutamente limpio. Desde éste silencio, desde éste vacío, surge el amor, la compasión. Y de éste silencio surge la posibilidad de la creatividad. Éste silencio, éste amor, ésta compasión, estas son las cualidades de la meditación.
 
La meditación te trae a tu centro mismo. Y tu centro no es tan sólo tu centro, es el centro de la existencia misma. Sólo en la periferia somos diferentes. Al comenzar a movernos hacia el centro, somos uno. Nosotros somos parte de la eternidad, de una tremenda experiencia luminosa de éxtasis, que está más alla de las palabras. Algo que tu puedes ser… pero muy difícil de expresar. Pero surje un gran deseo en tí de compartirlo, porque toda la gente a tu alrededor está en búsqueda de exactamente una experiencia tal. Y tu lo lograste, conoces el sendero.
 
Y toda ésta gente está buscando por todas partes menos en sí mismos – ¡Donde está! Tu quisieras gritarles en el oido. Quisieras remecerlos y decirles, ¡Abran sus ojos! ¿Adonde van?. Donde sea que vayan, se alejan de sí mismo. Vuelvan a casa, y entren en sí mismos tan profundamente como les sea posible!”
 
Este deseo de compartir se convierte en creatividad. Alguien puede bailar. Han habido místicos, por ejemplo, Jalaluddin Rumi, que cuya enseñanza no era con palabras, su enseñanza era a través de la danza. Él danza. Sus discípulos se sientan alrededor, y él les dice: Quien quiera danzar conmigo, que lo haga. Es un asunto de sentirlo. Si no lo sientes, es tu asunto. Puedes simplemente sentarte y mirar.”
 
Pero cuando ves a un hombre como Jalaluddin Rumi danzando, algo dormido en tí se activa. A pesar tuyo encuentras que estás bailando. Ya estás bailando antes de darte cuenta que lo estás haciendo.
 
Aún ésta experiencia es de enorme valor, el que hayas sido atraído por una fuerza magnética. No ha sido una decisión de tu mente, no has sopesado los pro y los contra, de participar o no participar, no. Sólo la belleza de la danza de Rumi, su energía esparciéndose, se ha posesionado de tí. Tu eres tocado. Esta danza es arte objetivo.
 
Y si puedes continuar, poco a poco te sentirás menos y menos avergonzado, más y más capaz, pronto olvidarás a todo el mundo. Llega un momento en que el danzarín desaparece y sólo queda la danza.
 
Hay estatuas en la India, frente a las cuales sólo tienes que sentarte en silencio a meditar. Sólo mira las estatuas. Han sido creadas por meditantes de tal manera, de tal proporcón, que con sólo mirarlas, la figura, la proporción, la belleza…
 
Todo está perfectamente calculado para crear un estado similar dentro tuyo. Y con sólo estar sentado en silencio frente a un estatua de Buddha o Mahavira, alcanzarás una extraña sensacion, la cual no sucederá al sentarte frente a una escultura occidental.
 
Toda escultura occidental es sexual. Mira la escultura Romana: hermosa, pero algo crea sexualidad en tí. Golpéa tu centro sexual. No te eleva. En oriente la situación es totalmente diferente. Las estatuas se esculpen, pero antes que un escultor comience a esculpir, él aprende meditación. Antes de comenzar a tocar la flauta, él aprende meditación. Antes de comenzar a escribir poesía, él aprende meditación. La meditación es absolutamente imprescindible para el arte, así será arte objetivo.
 
Entonces, sólo leyendo unas líneas de un haiku, una forma de poesía corta Japonesa, sólo tres líneas, quizás tres palabras, y si lo lees en silencio, te sorprenderás. Es mucho más explosivo que la dinamita. Simplemente abre las puertas de tu ser.
 
El haiku de Basho está al lado de una fuente en mi jardín. Yo lo amo tanto, yo quería que estuviese ahí. Así cada vez, yendo y viniendo, Basho es una de las personas que yo he amado. Nada mucho en él: Una antigua noria. No es un poema común. Es muy pictórico. Sólo visualízalo: Una antigua noria. Un sapo salta en él…. ¡Casi ves la noria antigua! Casi escuchas al sapo, al sonido de su salto: Plop.
 
Y luego todo es silencio. La noria antigua está ahí, el sapo saltó en él, el sonido de su salto ha creado más silencio que antes. No es como ninguna otra poesía, que sigues leyendo una poesía, y otra… No, tu simplemente lo lees y te sientas en silencio. Visualízalo. Cierra tus ojos. Vé la antigua noria. Vé al sapo. Véelo saltar. Vé las ondas en el agua. Escucha el sonido. Y escucha el silencio que sucede.
 
Éste es arte objetivo.
 
Basho debe haberlo escrito en un estado muy meditativo, sentado a un lado de la noria, mirando al sapo. Y el sapo salta.
 
Y de repente Basho se da cuenta del milagro: el sonido está profundizando el silencio. El silencio es mayor que antes. Éste es el arte objetivo.
 
A menos que seas un creador, nunca encontrarás verdadero goce. Es sólo creando que te vuelves parte de la gran creatividad del universo. Pero para ser creador, la meditación es una necesidad básica. Sin él tu puedes pintar, pero esas pinturas deben ser quemadas, no deben mostrase a los demás. Está bien, te ayudó a descargarte, pero por favor, no cargues a nadie más. No lo presentes a tus amigos, ellos no son tus enemigos.
 
El arte objetivo es arte meditativo, el arte subjetivo es arte de la mente.

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