lunes, 17 de septiembre de 2012

¿...PORQUE EL BUDISMO...?

A lo largo de los últimos 50 años, la tradición budista ha ganado enorme influencia y popularidad en occidente. Se dice, con base en recientes estudios publicados en el Reino Unido, que la tradición es ya hoy una de las religiones de mayor presencia y crecimiento en Europa. Como muestra, tan sólo en los Estados Unidos, existen más de mil centros de estudios budistas tibetanos, una de las múltiples tradiciones budistas presentes en nuestro continente. Toda evidencia apunta, hacia el continuo incremento en la popularidad de la tradición, como resultado de su habilidad para atender y satisfacer algunas de las más profundas necesidades espirituales del ajetreo occidental, requerimientos que por lo general no son del todo atendidos por las religiones institucionales del oeste. Con esto en mente uno podría preguntarse: ¿qué es lo que el budismo posee que es especialmente útil y valioso?
 
LA AUSENCIA DE DOGMAS Y LA POSIBILIDAD DE ENCONTRAR LA VERDAD POR UNO MISMO.
 
El Budismo no exige que una persona acepte sus enseñanzas como dogmas de fe. Por el contrario, al practicante se le insta a investigar por sí mismo los principios fundamentales que sustentan a la tradición. De encontrar validez en estos principios, ideas y observaciones, se le invita a ponerlos en práctica. De no encontrarlos útiles o correctos, se le estimula a buscar la verdad en otros lados, sin conflicto alguno. Esta libertad esencial del dogma, es enaltecida en las palabras del Buda a los Kalamas, un pueblo que vivía en la vecindad de la ciudad de Kesaputta en el norte de la India:
 
“Vengan Kalamas, no se sientan satisfechos meramente con las opiniones, con la tradición o con las narrativas legendarias, ni con aquello que a ustedes ha llegado a través de las escrituras, con conjeturas, inferencias lógicas, con el sopesar de las evidencias, con la adhesión a puntos de vista a los que arribamos tras la discusión con otros, o con el pensamiento ‘El monje es nuestro maestro’.
 
Cuando ustedes sepan en sí mismos ‘Estas ideas no son productivas, son objeto de censura, condenadas por los sabios, siendo adoptadas y puestas en práctica conducen al daño y el sufrimiento’, entonces deben de abandonarlas…(Por el contrario) Cuando ustedes sepan en sí mismos ‘Estas ideas son productivas…’ entonces deberán de practicarlas y normar su comportamiento a través de ellas.”
 
TOLERANCIA
 
Si uno se reserva el derecho de encontrar la verdad por sí mismo, entonces, lógicamente deberá de conferirle el mismo derecho a otros, como a su vez deberá de respetar sus conclusiones, aún cuando éstas sean diferentes a las nuestras. De aquí emana la tolerancia esencial que el mundo hoy tanto necesita. Si bien en la historia del Budismo, inevitablemente se han dado excepciones –ser budista no es lo mismo que ser un Buda– en general, la tradición se ha mantenido ajena a inquisiciones, guerras religiosas y masacres, quemas de brujas, personas y libros, así como la persecuciones de herejes.
 
LA TRADICIÓN LIBERAL DEL LIBRE CUESTIONAMIENTO
 
Si el Budismo es una tradición no dogmática, no basada en un libro o una particular colección de artículos de fe, ¿qué es lo que hace de un budista, budista? Para empezar, el respeto al propio Buda histórico y a la manera en que éste condujo su búsqueda por la verdad espiritual. De aquí emana directamente, un sentido de pertenencia hacia la tradición que el Buda estableció: una de libre cuestionamiento hacia la naturaleza de la verdad ulterior y de natural fraternidad para aquellos que comparten un similar (aunque no necesariamente idéntico) punto de vista.
 
MÉTODOS PRACTICOS
 
Si el énfasis del Budismo recae en la investigación personalizada, se valorará por encima de todo la directa experiencia religiosa, en oposición a las meras creencias y la fe dogmática. Sin embargo, es claro que uno no obtiene esta experiencia de la nada. Si bien en circunstancias excepcionales esto puede suceder, el individuo tiene que comprometerse con un esfuerzo consciente de desarrollo. Es así que el Budismo no nos ofrece tanto cosas en qué creer, sino más bien, cosas que hacer: una vasta variedad de prácticas espirituales que oscilan desde los preceptos morales, que el individuo puede aplicar en su vida diaria, virtudes que pueden ser gradualmente cultivadas, una profusión de prácticas meditativas que nos permiten desarrollar nuestros potenciales espirituales, así como medios orientados al cultivo de la sabiduría: el correcto entendimiento de la realidad; el amor bondadoso y la compasión. Puesto en términos occidentales, la meta ulterior de la práctica budista, es el construir y propiciar la experiencia mística. El penetrar el gran misterio que yace en el corazón de la existencia y encontrar las respuestas a los complejos problemas que han perennemente preocupado a las mentes más desarrolladas de la raza humana. Esto naturalmente implica una total y radical transformación de la persona
 
SANACIÓN Y TRANSFORMACIÓN
 
Carl Jung escribió: “El mundo entero desea la paz, mientras se prepara para la guerra. La humanidad es impotente ante la propia humanidad, y los dioses como siempre, nos enseñan el camino de la fatalidad.”
 
Esta es una síntesis de nuestros dilemas contemporáneos. Nuestra sociedad actual, se encuentra acechada por una gran variedad de problemas – sociales, psicológicos, ecológicos y económicos – como a su vez, la constante amenaza del armaguedon nuclear, la cual siempre proyecta su sombra sobre nosotros. Nuestro planeta literalmente se ha convertido en una especie de bomba de tiempo, a tan solo unos minutos de su detonación final. Al correr el último segundo en el reloj, parecemos dominados por obscuras fuerzas que no entendemos, y sobre de las cuales no tenemos control.
 
En ocasiones proyectamos el mal hacia fuera y hacemos a otros pueblos o personas responsables de nuestras dificultades. De vez en vez, políticos y científicos proclaman el hallazgo de soluciones. Desgraciadamente, estas suelen ser por lo general, parciales y temporales. Tocan la superficie y atienden a los síntomas de nuestros problemas, más son incapaces de aliviarlos de raíz. De ser honestos, estas causas raíz, radican en el corazón individual humano, en nuestros corazones, en donde radica un primitivo y fanático egoísmo.
 
Es nuestro avaricia personal, nuestro odio y confusión colectivizada y amplificada a escala masiva, la causa de los graves problemas de nuestro mundo. No obstante, tan solo ver esto no es suficiente. Las obscuras fuerzas que residen en nuestro interior deben de ser descubiertas, evidenciadas y purificadas. Así, a través de la conciencia y el entendimiento, podrán ser transformadas en la materia de la sabiduría y la compasión. El Budismo nos ofrece un medio y forma para hacer esto.
 
Es así que necesitamos del Budismo y nuestro mundo lo requiere hoy más que nunca.
 
En el budismo Nichiren tenemos 11 beneficios muy importantes y conocidos a nivel mundial y esos son:
 
1- Sabiduría: Es la condición de vida que determina como uno deriva valor de sus conocimientos.

2- Comprensión de la eternidad de la vida o la Ley de Causa y Efecto

3- Persistencia y tolerancia

4- Serenidad: Un estado en el cual la mente no divaga y además aprendemos a lidiar con nuestras circunstancias y la disfrutamos por lo que son.

5- Buenos alrededores: Quiere decir que las influencias o personas negativas se evaporan de nuestras vidas.

6- Reconocimiento de la esencia o principio primordial: Que consiste en reconocer la verdad de todos los fenómenos de la vida, desarrollar una correcta visión de la realidad y disminuir el miedo a la muerte.

7- Mejoramiento del temperamento

8- Misericordia

9- Comprensión de la verdad: Este Budismo es una filosofía de la vida práctica, concreta y clara y así nos convertimos en personas con mentes prácticas, concretas y claras.

10- Fuerza de propósito: que es una condición de vida que no puede se derribada ni siquiera por desafíos o dificultades aparentemente imposibles de superar

11-Iluminación: la condición de felicidad absoluta donde cada instante es apreciado y disfrutado.

Nota: El mas valioso cambio que se obtiene con esta práctica es el aumento del control que desarrollamos sobre nuestro destino, volviéndonos dueños del mismo y esto nos da la medida de cuanto disfrutamos de la vida.

El objetivo de la práctica budista es hacer emerger la condición de la budeidad y lograr el estado de felicidad absoluta, es decir, recibir el beneficio de la iluminación. No obstante, la manifestación de los beneficios varía en las épocas del Primer Día de la Ley, el Día Medio de la Ley y el Ultimo Día de la Ley.
 
Nichiren Daishonin dice al respecto:
 
“Quienes alcanzaron la iluminación en los Días Primero y Medio manifestaron la iluminación como un beneficio repentino, porque la relación que habían formado con el Buda Shakiamuni durante su existencia finalmente había madurada. Ahora, en el Ultimo Día de la Ley, la gente recibe la semilla de la budeidad por primera vez y, por lo tanto, alcanza la iluminación como un beneficio paulatino”.
 
(Gosho Zenshu, pág. 1.277)

LOS BENEFICIOS DE LOS DIAS PRIMERO Y MEDIO DE LA LEY FUERON REPENTINOS

Como lo señala el párrafo anterior, la gente de los Días Primero y Medio de la Ley son personas cuya relación con el Buda había madurada, dado que la semilla de la budeidad la tenían ya sembrada desde el pasado y, en los días del Buda Shakiamuni, escucharon sus enseñanzas y practicaron los ejercicios budistas. Por tanto, al practicar las enseñanzas de Shakiamuni en los Días Primero y Medio de la Ley, pudieron manifestar en seguida los beneficios de la iluminación. A esto se le denomina “beneficio repentino”. En una comparación con las plantas y los árboles, la gente de los Días Primero y Medio de la Ley son como las plantas que ya tienen raíces y cierto grado de maduración. El beneficio repentino corresponde al florecimiento y la fructificación que dan esas plantas.
 
En cambio, la gente del Último Día de la Ley no ha tenido conocimiento de las enseñanzas del Buda y no tiene sembrada la semilla de la budeidad. Por consiguiente, se tiene que sembrar la semilla de la budeidad llamada Nam-Miojo-Rengue-Kio y, como dice el párrafo citado, se “recibe la semilla de la budeidad por primera vez”. Tal como una semilla sembrada en la tierra va extendiendo sus raíces, la semilla sembrada en la vida va extendiendo sus raíces y desarrollándose. A esto se le llama “beneficio paulatino”.
 
El Budismo de Nichiren Daishonin es el budismo de la siembra porque “siembra” la semilla fundamental que es el Nam-Miojo-Rengue-Kio en la vida de las personas y, por consiguiente, su beneficio se manifiesta a través de toda la vida.
 
Como dice Nichiren Daishonin:
 
Todos los devotos del Sutra del Loto, si practican tal como enseña el Buda, sin excepción, alcanzarán la iluminación en esta existencia. Por ejemplo, cuando se siembra arroz en la primavera o en el verano, a pesar de que existe una diferencia entre el arroz precoz y el tardío, de todas maneras se cosechan ambos dentro del año. Del mismo modo, los devotos del Sutra del Loto, aunque existan tres grupos de varias capacidades, de todas maneras alcanzarán la iluminación en esta existencia. (Ibid., pág. 416).
 
Toda persona, sin excepción, si abraza el Gojonzon y se esfuerza sinceramente en la práctica de Yiguio Keta (para uno y para los demás), puede alcanzar la budeidad en esta existencia. A esto se le denomina el logro de la budeidad en la existencia actual. Naturalmente, el logro de la budeidad no significa la transformación en una persona especial, totalmente diferente, o que después de la muerte vaya a ir a, o vaya a nacer en, una “tierra pura”, fuera de este mundo real.
 
Como dice Nichiren Daishonin:
 
Las flores de cerezo, de ciruelo, de durazno y de damasco tienen todas sus propias cualidades y manifiestan las tres propiedades de la vida del Buda Original, sin cambiar su propio carácter. (Ibid., pág. 784)
 
La iluminación, o el logro de la budeidad, significa hacer florecer las propiedades individuales. Como lo señala el principio de que el mundo Saja es igual a la Tierra de la Luz Eternamente Apacible, la iluminación significa construir un estado absoluto que no se deje influenciar y no pueda ser destruido por nada en este mundo real.

Podemos vencer cualquier obstáculo con la fuerza vital y la sabiduría que emergen dentro de nosotros al entonar:
NAM – MYOHO – RENGUE – KYO ......, NAM – MYOHO – RENGUE – KYO......, NAM – MYOHO – RENGUE – KYO
 
 

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