domingo, 16 de septiembre de 2012

UNIDAD DE CUERPO Y MENTE (Shikishin Funi)...

Shikishin Funi...

"La mente crea, todos los fenómenos que existen fuera de la mente. Explicar las maravillas de la mente es el objetivo primordial de todos los Sutras, y Tratados. Aquel que despierta su mente, es llamado un Buda". Nichiren Daishonin (Gosho:Zenchu, pàg. 564).
 
La unidad de cuerpo y mente es un principio que explica que los dos fenómenos aparentemente distintos de cuerpo, o el aspecto físico de la vida, y la mente, o su aspecto espiritual, son dos fases integrantes de la misma entidad, aclarando la imagen total de la vida.

Los materialistas argumentan que la única "realidad" consiste sólo en el mundo físico o material que puede ser tocado y medido, mientras que algunas tradiciones espirituales ven a lo físico como mera ilusión, o algo intrínsecamente impuro que existe para ser trascendido y lo espiritual es visto como la verdad última.

El Budismo considera la vida como la unidad de lo físico y lo espiritual. Considera todas las cosas, materiales o espirituales, visibles o invisibles, como manifestaciones de la misma ley universal última, o fuente de la vida, la cual se define en la tradición Nichiren como Myojo-rengue-kyo. Los aspectos físicos y espirituales de nuestras vidas son completamente inseparables y revisten la misma importancia. Esto es expresado en el concepto japonés de shikishin funi. Shiki alude a todos los fenómenos espirituales o invisibles, incluyendo a la razón, la emoción y la volición. Funi, significa literalmente "dos, pero no dos."

Durante siglos, científicos y filósofos han buscado comprender y aclarar el concepto de la vida, pero algunos han afirmado que sólo la materia es real, y que lo espiritual no es más que la sombra de la materia.

Nichiren lo expresó así en una carta a uno de sus seguidores:

Una persona puede conocer la mente de otro al escuchar su voz. Esto es porque el aspecto físico, revela el aspecto espiritual. Lo físico y lo espiritual, que son uno en esencia, se manifiestan como dos aspectos distintos.

El estado emocional interior de una persona se revelará en su apariencia física. Los sentimientos de alguien en un estado de ánimo feliz y optimista, pueden leerse en su rostro; puede, incluso, haber un pequeño brinco entre sus pasos. En contraste, el modo de andar y el semblante demacrado de una persona agobiada por el sufrimiento, puede comunicar su tormento interior, hasta de lejos.

Nuestro estado mental interior también afecta el funcionamiento físico de nuestros cuerpos. La risa y las lágrimas son la manifestación más drástica de esto, son las señales físicas de nuestros sentimientos interiores. La tensión física o mental, ha sido relacionada con una gama de enfermedades, desde padecimientos en la piel, alergias, hasta asma, úlceras y cáncer. La depresión y la desesperación, disminuyen la resistencia del cuerpo, haciéndonos vulnerables a una variedad de enfermedades. Por otra parte, una determinación positiva para sobreponernos a la enfermedad puede "inducir" a nuestros órganos, y aun a las células individuales hacia la salud.

La verdadera salud y la felicidad genuina deben abarcar tanto el aspecto físico como el espiritual. Muchas de las experiencias refieren haber mejorado la salud y las condiciones materiales o físicas. A través de la práctica de invocar Nam-myojo-rengue-kyo, ellos han podido constatar también, la inseparabilidad de los aspectos físico y espiritual en sus vidas.

Con el tiempo, esto llega a manifestarse en un sentimiento de bienestar físico y en una creciente lucidez y pureza en los procesos mentales y perceptivos. Los que son referidos como "beneficios conspicuos" de la práctica budista, se relacionan ante todo con los aspectos físico y material.

De mayor importancia a largo plazo, son los "beneficios inconspicuos" derivados de la práctica budista continua, los cuales se manifiestan en el incremento de la auto conciencia, la sabiduría, y la compasión hacia los demás. El beneficio inconspicuo último es, desde luego, la iluminación.

El Budismo considera al ser viviente como la reunión armoniosa de lo que llama los "cinco componentes".

Estos son:
  1. Los aspectos físicos de la vida y los sentidos;
  2. La percepción, que integra las impresiones recibidas a través de los sentidos;
  3. La concepción, por medio de la cual integramos las ideas acerca de lo que percibimos;
  4. La volición, la voluntad que actúa sobre la concepción; y
  5. La conciencia, la función del discernimiento que sustenta el funcionamiento de los otros componentes.
La vida es la fuerza o energía que mantiene estos cinco componentes funcionando juntos como un todo armonioso e integrado.

La ciencia médica moderna apenas está comenzando a explorar la sutil interconexión entre el cuerpo y la mente, entre los aspectos físico y espiritual de la vida. A fin de cuentas, el Budismo considera los aspectos físico y espiritual como manifestaciones vitales de la fuerza de la vida que es inherente al mismo cosmos.

Como Nichiren escribió:

La vida a cada momento abarca de igual modo al cuerpo y al espíritu, al yo y al medio ambiente de todos los seres sensibles en todas las condiciones de la vida, así como a los seres no-sensibles: las plantas, el cielo y la tierra, hasta la más diminuta partícula de polvo. La vida a cada momento impregna al universo y se revela en todos los fenómenos.

Nichiren Daishonin percibió la vida tal cual es y predicó el verdadero concepto de la vida. En el Ongi Kuden, dice: El principio fundamental revela que estos dos (lo físico y lo espiritual) son aspectos integrales de toda vida simple (pág. 708).
 
Shiki, de shikishin funi, significa lo que tiene forma, color, o que se manifiesta externamente, es decir, fenómenos físicos, mientras que shin, incluye la mente, el espíritu o lo que es interior e invisible, y significa fenómenos espirituales. Funí es una abreviatura de nini-funi (dos pero no dos) y funi-nini (no dos pero dos). Esto significa que lo material y lo espiritual son dos clases separadas de fenómenos, pero uno e inseparables en esencia.
 
Las diversas actividades espirituales, o shin, se manifiestan en lo físico, o shiki. De no existir la función de las células cerebrales (shiki), tampoco se podría pensar, sentir, ni desear (shin); no obstante, aun cuando analicemos las células cerebrales no se podrá descubrir lo que es el espíritu. Aquí, podemos ver que el cuerpo y la mente, o lo físico y lo espiritual, siendo dos aspectos, como lo aclara el budismo, en su esencia son inseparables. Porque son uno en su esencia, se influencian recíprocamente.
 
Por ejemplo, cuando se está postrado en cama, enfermo, el ánimo también se ve afectado, decaído. Esto es algo que se experimenta a menudo, y es un claro ejemplo de la influencia del shiki sobre shin. Contrariamente, cuando nos sentimos animados, nuestro cuerpo se ve influenciado positivamente.
 
Con los últimos avances científicos, se ha llegado a determinar que la mayoría de las enfermedades físicas están íntimamente relacionadas con problemas espirituales. Así, en muchas ocasiones, el estrés actúa como un detonador, pero en otras, cuando se agrava el estrés, provoca trastornos a distintos órganos del cuerpo. De esta manera, se puede apreciar cómo lo espiritual afecta a lo físico y viceversa.
 
Interpretando la relación entre cuerpo y mente en los términos de la verdadera entidad de todos los fenómenos, T'ien-t'ai considera la distinción entre lo material y lo espiritual como perteneciente al nivel de "todos los fenómenos", y su unidad esencial, al de "la verdadera entidad". La unidad de cuerpo y mente, o de materia y espíritu, es una expresión de la verdadera entidad o realidad fundamental de la vida. De allí la importancia de practicar el budismo, que predica el cambio fundamental de la vida.
 
La mala fortuna, proviene de nuestra boca, y nos arruina; pero la buena fortuna, viene de nuestra mente, y nos hace dignos de respeto.

Los principales escritos de Nichiren Daishonin (Gosho Shinpen pag 1551, Vol 1, Pág 272).
 

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